La chica del cubo
29 mar
Parte I: check-in fashion
Es mi primer día en San Andrés, me levanto entusiasmado y arranco el viaje de 2hs hasta el campus. Disfruto del camino como si éste fuese un día para ser recordado, después de tantas idas y vueltas es mi primer día como universitario, esa etapa tan famosa de la que todos hablan. Observo a los transeúntes corriendo de acá para allá, tan sumidos en la vorágine cosmopolita que se olvidan de vivir. Buenos Aires es un hermoso desorden, tan cálido, tan mío. Los 30km de viaje reflejan mejor que cualquier libro los contrastes sociales que existen en mi querido país. Pienso que mi vida fluctúa con ellos y me siento afortunado por poder conocerlos y llevarme lo bueno de cada lado.
Bastante acalorado por las 15 cuadras que hay desde la estación hasta el campus llego a la universidad. Mientras me fumo un cigarrillo en el aire se respira una mezcla de nerviosismo y entusiasmo. Amigos del secundario charlan en grupo y comparten expectativas, algunos solitarios buscan evitar la mirada del resto escondiéndose tímidamente a los costados. No conozco a nadie pero no me importa, si en realidad a eso vine, a conocerlos a todos y a aprender de ellos.
Se abren las puertas y la muchedumbre ingresa con el clásico apuro del porteño. Filas interminables no tardan en formase, soy uno de los últimos pero no tengo apuro, delante mío espera una chica casi tan alta como yo, fashionista de pelo color oro hasta la cintura. No puede quedarse quieta, mueve la pierna, se come las uñas, está más nerviosa que pescado en Semana Santa. En un afán por hacer su espera más agradable le toco la espalda y le pregunto qué piensa estudiar, la noto sorprendida y a la vez aliviada, como si estuviese esperando que alguien le hablara para distraer su mente. [...]






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